OPINIÓN DE EXPERTO:
José Antonio López Torralba
Director General de Euroval
Desde que el “american way of life” entró en nuestra cultura parece que todo aquello que no puede ser cuantificado carece de interés. Me refiero a la invasión de estadísticas acerca de cuánto ha bajado el valor de las viviendas. Cualquiera se atreve a emitir una estadística al respecto, muchas de ellas basadas en datos inconsistentes. Ahora no seré yo quien caiga en esta tentación de precisar cuál va a ser el valor futuro de las viviendas en una determinada zona. Me gustaría en cambio hacer reflexionar a todos aquellos que intervenimos en el mercado inmobiliario sobre las causas que nos han conducido a este momento económico tan delicado, para que del análisis de esas causas podamos sacar las conclusiones necesarias. Así, los movimientos cíclicos de la economía, normales en términos de historia económica, afectarán de la menor manera posible al consumidor del producto residencial. Hemos de pensar que, frente otro tipo de bienes, las viviendas tienen una componente especial, ya que son un bien de primera necesidad, y, por lo tanto, el lucro lícito que hemos de tener todos los participes ha de ser compatible con el fin último de cumplir una labor social. Tanto el legislador como todos los agentes implicados como los mismos usuarios debemos de intentar mantener este equilibrio. En otras palabras, hemos de ser capaces de sacar el mayor número de conclusiones posibles de este último y largo ciclo expansivo y de su correspondiente y duro ajuste y aplicarlas para mejorar en el futuro.
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